sábado, 11 de febrero de 2017

G-SHOCK FROGMAN DW-9900 por JUAN MARICHAL

Nuevamente vengo a presentar una reciente adquisición que ha llegado a mis manos, aquí, en la casa de nuestro amigo Adán, el hogar de los G-Shock, se trata de el último componente de la familia Frogman que me faltaba, el CASIO DW-9900.

Os contaré mis impresiones sobre el modelo, en concreto la unidad que me ha llegado, en estado NOS, aún siendo de 1999, me transmite muchas sensaciones, agradables todas ellas.








Se trata quizás del modelo menos popular de la saga, probablemente por su corto espacio de existencia a la venta, ya que pronto fue sustituido por el siguiente modelo, GW-200, pero que, como es habitual en la estirpe Frogman, ofrece calidad a raudales y buen hacer por parte de la marca.

Nada más abrir la caja y sacar el reloj, observo un tamaño contenido, he de confesar que soy de relojes grandes, pero, aún siendo el más comedido de los modelos Frogman, posee una armonía de líneas, contornos y particularidades, que lo hacen en extremo atractivo.

Lo primero que salta a la vista, es la manera en la que se ha invertido la disposición del bisel y sus garras, y la nomenclatura “Frogman”, al lado contrario de lo habitual, lo que rompe la estética, y la vuelve muy novedosa.

En segundo lugar, el display en bicolor, turquesa en la franja alta y verde claro en la baja, con caracteres legibles y claros en todo momento. La iluminación, más que correcta, permite ver la pantalla con claridad en cualquier condición.




Los pulsadores, firmes, tipo ISO, con accionamiento suave y preciso, elipsoidales en la izquierda y circulares en la derecha, los izquierdos con la ya clásica protección para evitar pulsaciones accidentales.

La caja, esa divina caja de titanio, liviana y dura como una roca, impenetrable incluso para la corrosión más acérrima de los fondos marinos, y hablando de fondos, el precioso logo de la sempiterna rana en la trasera, una maravilla, vamos. Notar que la tornillería de la correa, también está fabricada en titanio, detallazo de calidad de CASIO.




La correa, dúctil, flexible, comodísima, con esa asimetría visual tan extraña y a la vez, tan atractiva. El conjunto en si mismo, presenta una continuidad de formas acertada, que hacen de este modelo, uno de los más cómodos de todos los Froggys, parece que no llevas nada en la muñeca, y sin embargo, vistes uno de los relojes más resistentes del mundo en muchos ámbitos, una gozada.

Sus funciones son las ya clásicas de la serie, el modo Dive Time para registro de inmersiones, cronógrafo, cuenta atrás, alarmas (incluyendo una tipo despertador), y una muy particular y que hace muy señero este modelo concreto, la ID Card, un registro de los datos del propietario, incluyendo señas del mismo, número de carnet de buceo, grupo sanguíneo, señas de aviso en caso de emergencia, etc, muy completo y muy útil en un reloj de uso profesional como el que tratamos.

En fin, un modelo que tardé en adquirir, ó decidirme a adquirir y que tras tener en las manos, me hace pensar en que CASIO hace las cosas de manera perfecta cuando quiere, otorgando al cliente final, un reloj de enormes prestaciones en muchos sentidos, que jamás pasa de moda, y que se revaloriza.